¿Extorsiones en Cespa?

Dos ex-trabajadores de Cespa A Coruña han denunciado el cobro de comisiones para poder acceder a un puesto de trabajo. A.C.G y J.L.B. lo han sufrido en sus propias carnes, si bien son los únicos en dar la cara para pedir justicia y que se acabe con este presunto sistema de corruptela y sobornos para poder optar a un puesto de trabajo, les consta que hay más trabajadores afectados que no están dispuestos a hablar ni denunciar por no perder su empleo. Los dos ex-trabajadores estudian presentar una denuncia en el juzgado para que "se haga justicia y que la gente pague por lo que hizo" ante una trama que califican como "el negocio del siglo".

Mobbing laboral por no pagar los 4.000 euros
J.L.B estuvo vinculado a Cespa en 2005 y dos años después, tras una operación, se incorporó de nuevo. Es en ese momento cuando el presidente de STL, M. Á S., le pide unos 4.000 euros para acceder a un contrato que durase más de 25 días o un mes, que era el contrato habitual que le hacían. "Me pidió ese dinero por decirle si podían hacerme un contrato de tres meses y como me negué a pagarlo, me cambiaron de chabola y me hicieron la vida imposible. Me mandaban a los peores barrios y cuando quedaban bien limpios, me mandaban a otro y estaban todo el día encima. Acabé marchando".

8 meses y a la calle por no continuar pagando en especie 
En 2013 es A.C.G el que sí paga 4.000 euros por un supuesto contrato de ocho meses con posibilidades de quedar indefinido en Cespa A Coruña. Esa fue la condición que su "amigo, J. P. S., trabajador de Cespa y miembro del sindicato STL, me dijo que había tras hablar del tema con su primo, el presidente del comité de empresa y liberado sindical de STL, M. Á. S.". El 21 de octubre de 2013 tienen un primera conversación teléfonica en la que le dice que "aquí yo te puedo echar una mano pero es pagando, ya lo sabes" y le aclara que no depende de él sino de su primo, el presidente del comité. 
Finalmente se fija en 4.000 euros el pago a realizar para empezar a trabajar en Cespa A Coruña —aunque el miembro del sindicato STL le dice que es un precio muy barato, ya que generalmente se habla de 6.000 euros— y A.C.G accede al pago, haciendo entrega del mismo en un sobre cerrado a nombre de un tal J. M. Á. —una persona de Recursos Humanos de Madrid— en una cafetería de A Coruña. Cuando llega al establecimiento, la camarera le dice que P. y S. le habían dicho que le llevarían ese sobre.
"Tú te crees que yo voy a desconfiar de alguien que viene a comer a mi casa, que viene a pescar con nosotros... que yo me voy a sentir estafado por esa persona. Yo no, él me dice que así funciona la empresa y yo me lo creo", asegura A.C.G.
El 30 de diciembre de 2013, A.C.G recibe una llamada de Montse, la adjunta de servicios, para que empiece a trabajar el 1 de diciembre. Lo que no sabía el ex-trabajador de Cespa era que, con ese acuerdo, decía que sí también a otros pagos en especies "para devolverle el favor al presidente del comité", según explica. Por ello, accede a mirarle el aire acondicionado en su piso de O Temple y cuando pasa la minuta de 2.800 euros de material y mano de obra de un compañero, empiezan los problemas. "Ahí yo me equivoqué, porque encima tenía que regalarle el aire acondicionado al primo y, como no accedí, se acabó la relación con J. Ni me cogía el teléfono. Me mantuvieron los ocho meses del trato y me echaron. El problema viene por no haber accedido a regalarle el arreglo del aire acondicionado", señala el ex-trabajador. El 15 de septiembre de 2014 lo despiden.

La cúpula de Cespa A Coruña, al tanto de todo
Los dos ex-trabajadores aseguran que esta presunta trama de sobornos llega hasta la cúpula de Cespa A Coruña porque, gracias al pago de este dinero, la jefa de servicio le llama para formalizar el contrato. Esta mujer, aseguran, es la mano derecha del gerente, José Carlos Díaz Ramil. Tal y como le explicaron a A.C.G en la CIGA, a donde fue buscando asesoramiento, "el comité de empresa no hace los contratos" por lo que, asegura, hay más gente implicada en la trama. 
"Ni curriculum mío tienen. El chanchullo es muy fácil de hacer, si tienes todo pactado entre la lista de contrataciones y la jefa de servicios, que es una mandada de Díaz Ramil. Todo está muy bien montado y los cabos muy bien atados. Date cuenta que fue el comité de empresa quien puso a Díaz Ramil en la gerencia", señala. Y todo esto con el aliciente de la cantidad de contratos eventuales que se generan en el servicio que se presta al ayuntamiento de A Coruña.
Incluso ahora, después de poner en conocimiento a la dirección estatal de esta trama, vía burofax, la falta de una respuesta seria y contundente les hace pensar que la trama podría ser conocida en Madrid. A A.C.G le parece muy extraño cómo gestiona el problema el responsable de Relaciones de Laborales de Ferrovial Servicios, Carlos Gallego Amigo, reuniéndose con él en un bar de A Coruña para tratar el tema "para no contaminar". "Yo intenté arreglar por las buenas, llamé al comité por las buenas, a la jefa de servicio no le fui con este tema porque no me fio de ella. Un conductor y un chófer liberado no tienen acceso a los contratos", apunta el ex-trabajador en la reunión con Gallego.
El responsable de Relaciones Laborales le asegura que no tenían conocimiento de la trama hasta recibir el burofax, comprometiéndose a investigar el presunto "delito de estafa", como él mismo lo calificó. Además de investigar el tema, Gallego avanzó que se iba a solucionar todo. Tras cinco semanas esperando respuesta, el afectado empieza a pensar que a nivel nacional no quieren acabar con este entramado al no actuar con diligencia y mano dura sobre los supuestos responsables de la trama.
El Entorno Metropolitano se ha puesto en contacto con la empresa desde donde descartan hacer declaraciones, señalando que se trata de un tema interno.

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