El "hospital" que cura a los animales salvajes autóctonos

­Muchas personas cuando pasan por delante de la entrada del Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de Santa Cruz se preguntan que es lo que hacen en dicho centro con exactitud. En este centro se recoge cualquier animal herido de la fauna autóctona salvaje, así como, algunas especies de la fauna exótica, sólo en los casos en los que la especie está en peligro de extinción.
Cuando el animal pertenece a alguna especie autóctona y está herido, ingresa en el centro y se le dan las necesidades médicas que requiere, si se cura y va mejorando, según el animal que sea pasan a otras jaulas, a las cámaras de vuelo, a lo túneles de vuelo, o a las piscinas, para que se vayan adaptando. Una vez que el animal está completamente sano se le devuelve al medio al que pertenece dentro de la comunidad, e incluso en todo el país si son originarios de otras zonas.
 En el caso de los animales exóticos en peligro de extinción se sigue el mismo protocolo, pero una vez que los especialistas creen que pueden dejar el centro son enviados a sus países de origen, pues al no pertenecer a la fauna autóctona española no se les puede liberar en nuestro país porque podrían convertirse en una especie invasora que transformaría el medio natural característico de la península.
En 1991 se creó en la provincia de A Coruña el primer centro dedicado a la recuperación de la fauna silvestre y en sus inicios consiguieron salvar a una media de 600 ejemplares anuales de fauna salvaje, entre los que destacaban las aves.Finalmente, en el 2008 se iniciaron las obras de la construcción del actual CRFS ampliando notablemente la capacidad en espacio y medios técnicos para la atención de los animales heridos o enfermos, en especial para poder dar la respuesta adecuada si se producía un posible vertido o una marea negra.

CRFS en la actualidad
A finales del 2008 comenzó su funcionamiento al concluir las obras que supusieron una inversión de más de 360.000 euros, entre las obras que realizaron y la adquisición de equipamiento.
 Actualmente, el personal está compuesto por 5 personas, entre las que se encuentran 2 capataces y 3 veterinarios, y ocupa una extensión de unos 10.000 m2 en el que se distinguen tres áreas.
 Por un lado, el edificio principal alberga las instalaciones administrativas donde se encuentra la recepción de los animales, la zona hospitalaria con los correspondientes salas y quirófanos, y las dependencias donde se hospitalizan a los animales que están más graves. Así mismo, nos encontramos con otra zona necesaria para el mantenimiento y funcionamiento del centro como es el área de alimentación que cuenta con una cocina y un espacio para almacenar los alimentos con cámaras congeladoras para mantener la carne y los peces.
Una última zona es la exterior en la que se encuentran las instalaciones adecuadas para la recuperación final de los animales que se consiguen salvar previo a su devolución al medio al que pertenecen. Destacan las cámaras de vuelo, ya que hay que tener en cuenta que un 89% de los animales que llegan al centro son aves. Hay diferentes tipos de cámaras de vuelo, que varían de tamaño según la especie del ave o la necesidad de vuelo que se estime dependiendo de la gravedad del animal. También en el exterior hay varias piscinas destinadas a otro tipo de animales, como por ejemplo, las tortugas, aunque también pueden ser utilizadas por las aves en algunos casos.
 Los animales suelen ser recogidos por particulares que acuden a diferentes instituciones como la guardia civil, seprona, protección civil, etc., y la recogida la gestiona el propio CRFS o con la colaboración de personal de la Consellería de Medio Ambiente. En ocasiones los animales los dejan particulares en el hórreo de recogida que hay en la entrada del centro, con casetas específicas de entrega en las que se deja al animal herido o enfermo. El animal una vez que ha ingresado recibe atención veterinaria inmediata, en la que se valora con la mayor brevedad su posible recuperación y las posibilidades que tiene de integrarse de nuevo en su hábitat natural, para en el caso de que no sea posible se proceda a realizar una eutanasia del ejemplar para evitar su sufrimiento.
 El tiempo que esté en el centro puede variar desde pocas semanas hasta varios meses, por ejemplo, en el caso de las aves que tienen fracturas como es necesario que la fractura se consolide y que recupere plenamente las funciones de vuelo para poder sobrevivir de nuevo en su medio natural, normalmente son los que viven en el centro más tiempo, llegando a estar varios meses porque pasan por varios recintos donde van adaptándose y reforzando su musculatura antes de ser liberado.Una vez que el animal está completamente recuperado los agentes de conservación le devuelve al medio natural normalmente en la misma zona del ayuntamiento de donde provienen. Los animales exóticos suelen ser enviados a su país de origen. El porcentaje de animales que entran en el centro heridos o enfermos, y que son salvados y reintegrados a la vida salvaje es de un 50%.

También tienen funciones científicas y educativas 
Además de la finalidad establecida por la legislación de recoger, sanar y devolver a su entorno a estos animales que incide en la conservación de la biodiversidad, el CRFS realiza más funciones como son: ser una fuente de información epidemiológica; colaborar con investigaciones en campos como la biología, fisiología, patología y toxicología; es un centro de rescate de fauna petroleada si hay un vertido de fuel; colabora con la formación de estudiantes en las especialidades de biología, de veterinaria y en ciclos formativos; es un punto de información de especies salvajes; y por último, participa en programas de educación ambiental con conferencias en los colegios.
Según la información ofrecida por la Jefa Territorial de la Consellería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Cristina Carrión Rodríguez, “en los últimos dos años el CRFS de Oleiros ha experimentado un notable incremento del número de animales que han recibido, llegando a registrar casi 1200 entradas anuales, de las que un 80% eran ejemplares de la fauna silvestre autóctona, y un 20% de fauna exótica”. Concretamente durante el 2016 han llegado al centro 1186 animales.
Según la veterinaria Sonia Couselo, varia el número según la época del año de animales heridos o enfermos, “fluctúa mucho la cantidad según los temporales o si hay alguna catástrofe, por eso se mejoró el centro según las necesidad tras el Prestige. Además en las épocas de cría también sube el número”. Afirma Couselo que el cambio climático también está afectando al ritmo normal del centro porque al hacer más calor y durante más tiempo las puestas de los animales, sobretodo las aves, son más tardías o incluso pueden llegar a criar dos veces, en vez de una como era lo acostumbrado. También hay aves que aparecen en la zona y que no son típicas de esta área debido a la subida de las temperaturas, “hemos tenido gaviotas tridáctilas, típicas de la zona siberiana y que nunca habían llegado a Galicia”, afirma la veterinaria.
En ocasiones se producen en el centro finales felices como cuando vecinos de la localidad traen a un animal herido, llaman al centro durante todo el proceso de hospitalización y recuperación, y una vez que está curado estas personas los recogen para quedárselos o para liberarlos donde los han encontrado. “Muchas veces los han encontrado niños y vienen con sus padres a traérnoslos, cuando se los devolvemos sanos se van muy contentos con el animal”, afirma el capataz Vicente Damil.

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