Rocío Amor, promesa nacional de la gimnasia artística

La Rocío timida y callada que se enfrenta a esta entrevista nada tiene que ver con la que se sube a las paralelas o a la barra para sorprender al jurado y conseguir, en 2014 y 2015, ser la Campeona de España en nivel 4 y 5 respectivamente. El año pasado, confiesa, “no me esperaba ganar la general porque había niñas muy buenas” pero sabe que el “esfuerzo, la capacidad de trabajo y los entrenadores” que ella tiene son el plus que le hace poder ganar a otras gimnastas que cuentan con más recursos.
 Este año debutará en nivel 6 con el objetivo de hacer el mejor papel posible, no perdiendo nunca de vista que su única pretensión es seguir pasándoselo bien en este deporte, en el que ya se hizo con un subcampeonato gallego nada más llegar al club con 6 años.
Admiradora de Simone Biles,  este año se enfrenta a un reto muy importante. “El salto a nivel 6 es importante y estoy trabajando poco a poco para ir mejorando. Acaban de cambiar la normativa y se ha complicado más aún así que espero hacerlo lo mejor posible. Si bien creo que el Campeonato Gallego puedo ganarlo, el Nacional intentaré hacerlo lo mejor posible. Si no gano, me vale con haberlo hecho bien”, explica Rocío a quien las dificultades no le asustan para nada. De hecho, si bien le están costando ejercicios nuevos que prepara en paralelas, es el aparato que más le gusta.

Desde los seis años en el Ximnasia Tempo
Esta gimnasta cullerdense se llama Rocío Amor y con solo 11 años ya ha demostrado su valía en la gimnasia artística, un deporte al que llegó invitada por una amiga. “Con seis años, una amiga me dijo si quería probar en el Ximnasia Tempo, probé y ya me gustó”, explica Rocío. Su padre recuerda cuando llegaron por primera vez al Ximnasia Tempo para apuntarla “a gimnasia rítmica. Llegamos y David Carrillo, nada más verla el primer día, nos dijo que había que meterla en artística” y ahí empezó todo.
 La gimnasia la enganchó desde el principio, hoy entrena seis días a la semana, 17 horas, y para ella, entrenar y competir es una diversión.
 Parte de su vida la pasa en este club en donde ya cuenta con un grupo de amigas y asegura que la clave para poder compaginar estudios y entrenamientos está en organizarse.
 Nunca pensó en llegar a ser Campeona de España pero ahora, si tiene que soñar, sueña “con llegar al nivel 10” aunque tampoco le supone una obsesión porque, lo único que pretende, es seguir disfrutando al máximo de la gimnasia.
 Este año competirá en nivel 6 con su compañera Paula con la que, asegura, se lleva muy bien pero con la que también compite, de vez en cuando, porque no le gusta que le lleve mucha ventaja.
A pesar de llevar tanto años en el mundo de la gimnasia asegura que la preparación física es muy dura y explica que, si bien los nervios no son tan fuertes como las primeras veces, ante cada competición sigue sintiendo un gusanillo que le hace estar lo más concentrada posible. Concentración que, según explica uno de sus entrenadores, es uno de sus puntos fuertes al ser capaz de aislarse de la presión de las puntuaciones.

Técnica, trabajo y sacrificio
Su entrenador Alfonso García, Fon, destaca la progresión de la gimnastas cullerdense. “Rocío sigue la progresión de nivel por año con resultados que, de seguir así, podría llegar al nivel 10 al que nunca ninguna gimnasta gallega llegó. Lo máximo a lo que hemos llegado nosotros ha sido a un nivel 8 con María Míguez”, señala su entrenador que avanza que Rocío, el año pasado, ya compitió en algún torneo en nivel 6. “Rocío va más sobrada de tiempo y con más calidad de gimnasia preparada para el nivel por edad que tiene”.
Para Alfonso hablar de futuro es algo incierto porque hay muchos condicionantes que pueden influir en el futuro deportivo de Rocío Amor. “En el equipo nacional de ahora, las niñas que hay, a su  edad, no tenían el nivel que tiene Rocío a día de hoy. En esa progresión está y de hecho ha estado tenificada este año por la Selección Española, y fue la única de once años de Galicia y Asturias en ser convocada. Además es la primera vez que convocan a una gimnasta de nuestro club”, explica el entrenador que define esa tecnificación como la de las “jóvenes promesas a nivel nacional que por edad, a día de hoy, no puede aún llamar para el equipo nacional”.
Unas jornadas de tecnificación que Rocío califica de “duras y cansadas” que le sirvieron, añade, para “aprender muchísimas cosas y corregir otras muchas como el estiramiento de piernas. Algo que ya me decían aquí pero no es lo mismo que te lo digan en el club que en esas jornadas” señala esta cullerdense que está deseando repetir experiencia.
Fon destaca de Rocío su técnica, de ahí que en barra y paralelas obtenga tan buenos resultados. “La técnica y la capacidad de trabajo y sacrifio” son sus mejores cualidades, según su entrenador, que incide en que, de unos años para aquí, también es capaz de aislarse de los nervios de la competición, consiguiendo dar la mejor versión de ella misma.
 Alfonso, consciente de que el salto a nivel 6 supone una dificultad añadida, no se atreve a hablar de la progresión que Rocío tendrá esta temporada pero “tal y como entrenó estos días, un elemento de sueltas en paralelas que empezó a entrenar este año y al principio pensé en dejar de lado, ahora lo tiene cerca”, explica este entrenador que ya tiene planificada la vida deportiva de Rocío. “Ella pasó de nivel 1 a nivel 3, y con ese año que ganamos me permite que cada año haga una competición o dos de nivel superior al que le toca porque, si tiene más exigencia que la que después saca en competición le es más fácil. Espero que llegue lo más lejos posible y que el día de mañana, si ella quiere y las circunstancias lo permiten, pueda estar en el equipo nacional pero, sobre todo, quiero que sea feliz”, concluye su entrenador.

Nadie es profeta en su tierra
Rocío Amor lleva seis años haciéndose un hueco en la gimnasia gracias a su trabajo, a su club y al esfuerzo económico que hacen sus padres para poder llevarla a las competiciones porque, tal  y como explica su padre Toni Amor, “nunca ha tenido ayudas”.
Toni lamenta que el ayuntamiento de Culleredo nunca la haya recibido a pesar de los grandes éxitos cosechados hasta el momento. “Hemos ido a hablar con el ayuntamiento, se le han enviado correspondencia desde el club, he ido ha hablar con el concejal y todavía estoy esperando que le hagan una recepción o un cariño a las niñas. Es triste”, apunta Toni que destaca como niñas como Rocío, que llegan a los Nacionales en peores condiciones que otras gimnastas españolas, están pasando por delante de ellas y se están haciendo con los Campeonatos de España.
 Con un poco de ayuda, apunta, la gimnasia gallega podría ser la mejor de España. “Aquí se está haciendo un gran esfuerzo por parte del club y de los entrenadores en conseguir lo que se está consiguiendo y sacar adelante a una niña que nunca va a ir en las mismas condiciones que otra de Madrid o Barcelona. Ayudas económicas ningunas, ni siquiera la inscripción para un Nacional que tenemos que pagar sus padres”, lamenta su padre, cuya otra hija, Candela, ya viene pisando fuerte.

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