FOTODENUNCIA JUNIO

Rula López ha desatado una ola de solidaridad este mes al denunciar que el colegio público de Ribadeo permitió que su hija Abril, de 6 años, estuviese "cagada" durante más de tres horas. Abril padece una discapacidad intelectual severa y no habla, por lo que  tiene una cuidadora asignada, junto a otros dos niños. La cuidadora salió de excur- sión y nadie cambió a Abril, aunque sí avisaron por mensaje a su madre de que acudiese a cambiarla. Mensaje que Rula, que estaba trabajando, no vio hasta tres horas después.

El colegio asegura que cumplió el protocolo. Pero el debate abierto va un poco más allá: los límites entre lo legal y lo ético y la necesidad de garantizar la dignidad y el buen trato a los alumnos con discapacidad aún en tiempo de recortes.