Una cercanía especial

Al llegar a Villarede salen a recibirnos Concha López y Rosario Rodríguez, “unas de las primeras lectoras de la Biblioteca Móvil”, según explica Trinidad Suárez (Trini). Hay que hablar bajo, nos advierten. La pareja de nuevos habitantes —madrileños— que hace turno de noche en la residencia de Taramundi duerme, y estamos junto a su ventana.
Concha dice que lo que más le gusta son los libros de jardinería porque le encantan las plantas. Le enseña a Trini unos patucos que está tejiendo. Rosario, por su parte, renueva el préstamo de un libro de fotografías de Asturias. Asegura que nunca se le hubiera ocurrido ir a buscarlo a la biblioteca de Taramundi, pero que leer le hace bien. “Trini nos abrió el camino”, cuenta. “Es la que  nos trae novedades, la que organiza, la que nos hace salir del pueblo”. 
Así es; la biblioteca móvil constituye sólo una parte del programa de dinamización rural y acercamiento de recursos a áreas dispersas de Asturias denominado “Rompiendo Distancias”. 
“Al principio no se sabía muy bien para qué se utilizaría esta furgoneta llena, ahora, de libros”, explica Trini. “Hubo una primera fase de diagnóstico para detectar necesidades. Una de las cosas de las que me di cuenta es que la gente de las aldeas se sentía desinformada, desvinculada”, apunta. Se pusieron en marcha, pues, dos líneas de trabajo. Una de servicio de información y dinamización cultural (la biblioteca móvil) y un servicio de acercamiento con distintas rutas mensuales que permitiese a la gente mayor de las aldeas bajar a la villa a hacer sus gestiones o por simple ocio. Luego vino la colaboración con la Asociación de Mayores (creada en 2002), los encuentros intergeneracionales, los conciertos, cursos, exposiciones, viajes.
Rompiendo Distancias cumple 15 años. Nació de forma experimental en tres áreas de Asturias, una de ellas Taramundi y en la actualidad hay más de 30 municipios incorporados. . Su éxito en el    Occidente, seguramente, resida en la dedicación e implicación  de su responsable. Aunque ella asegura que el mérito es de las gente de esta zona, “que es muy participativa”.
Para conmemorar el Día del Libro, la biblioteca móvil iba este mes acompañada de una sorpresa: Nela. Manuel Enríquez Fernández, “Nela”, el gaiteiro de Bres, es una persona tan admirada y apreciada en la zona que la Asociación “Os Castros” acaba de editar (a través de la Editorial Canela) un libro y un CD que repasan su trayectoria y su música. Como no podía ser de otra manera, el libro de Nela está lleno de sus mejores amigos. 
La biblioteca móvil regalaba un ejemplar y Nela se prestó para tocar una o dos piezas a la puerta de cada casa. Excepto en Villarede, claro, donde hubo que desplazarse un poco para no despertar a los nuevos vecinos. 

Distancias que unen
La población ha bajado en estos años. Si al inicio la biblioteca móvil tenía unos 60 lectores mensuales (lectoras, casi todas), ahora sólo quedan unas 25 personas usuarias. En Entorcisa, donde sólo hay una casa habitada, Elisa agradece la visita, que va mucho más allá de un simple intercambio de libros. Es un momento para charlar, compartir información, enterarse de las nuevas actividades. “Hay semanas enteras que no hablo con nadie”, asegura. Lo que da buena cuenta de la soledad de la vida en el rural.
De Entorcisa a Villarede y, e allí, a Casa de Argana, en Ouria, donde dejamos un libro de cocina. Más arriba, en el Castro de Ouria está Leonides segando a guadaña. Se queda con el libro de Nela y tras algunos momentos dedicados al recuerdo, se apunta rápidamente a la jornada del sábado. Porque la vida hay que vivirla día a día. Esa es la frase más repetida a lo largo de nuestro trayecto.
“La despoblación te permite un acercamiento a las personas que no es posible en otros sitios”, señala Trini. Es curioso cómo, de alguna manera, la dispersión poblacional hace que las distancias, más que separar, unan. 
Filo, en Ouria, nos dijo hablando de sus hijas: “Cualquier actividad que desees realizar, aquí supone el doble de esfuerzo”. La dispersión también forja, pues, el carácter.
Nuestra ruta acaba en Tingas de Arriba, en casa de Manuel y Gloria. Ella es una de las más grandes lectoras. Le gustan las novelas realistas, “las historias de vida”, como la que trae el libro de Nela, que ya está deseando empezar a leer.

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